Este lunes 20 de octubre, millones de colombianos experimentaron un déjà vu digital: aplicaciones que no cargaban, transacciones fallidas y un caos generalizado. Si intentaste usar tu app bancaria y falló, no estabas solo. ¿Nequi caído? Confirmado. ¿Bancolombia caído? También. Pero esto no fue un problema local; fue el síntoma de una de las fallas de infraestructura más grandes del año: la caída de AWS a nivel global.

Como cofundador de Think TIC y especialista en infraestructura y estrategia digital, quiero desglosar qué pasó, por qué nos afectó tanto en Colombia y qué lecciones debemos aprender como empresas y usuarios.
¿Qué es AWS y por qué debería importarte?
Para muchos, «la nube» es un concepto abstracto. Para entender la magnitud del problema, primero hay que entender qué es AWS (Amazon Web Services).
Piensen en AWS como los cimientos, las tuberías y la red eléctrica invisible de la mayor parte del internet que usamos hoy. No es solo para gigantes como Netflix o Amazon mismo; es la infraestructura que usan millones de empresas, startups, bancos y aplicaciones (sí, muchas de las que usas a diario en Colombia) para alojar sus sitios web, procesar datos y operar.
Cuando AWS falla, no se «cae un sitio»; se «cae la ciudad digital».
La autopsia técnica: ¿Qué sucedió exactamente?
Desde mi área, lo primero que revisamos no son los reportes de prensa, sino los dashboards de estado de servicio. El lunes, todo estaba en rojo.

Lo que sabemos es que la caída de AWS fue provocada por un error técnico durante una actualización rutinaria. Específicamente, una actualización de la API de DynamoDB, uno de los servicios de base de datos más robustos y utilizados de Amazon.
Este error inicial generó un efecto dominó que golpeó el corazón de la red: el sistema de nombres de dominio (DNS) de AWS.
Para explicarlo simple: el DNS es la «agenda de contactos» de internet. Cuando querías ir a bancolombia.com, el DNS le decía a tu navegador «ve a esta dirección de servidor específica». Con el DNS fallando, las aplicaciones no podían localizar las direcciones correctas de sus servidores. El resultado: fallos en 113 servicios internos de AWS, lo que a su vez dejó inoperativos a más de 1,000 servicios populares a nivel mundial, desde redes sociales hasta las plataformas bancarias y de comercio electrónico que usamos en Colombia.
Anotación de Zully Velazco (Comunicación y Reputación Digital): «Exacto. Y aquí es donde la infraestructura técnica se estrella con la reputación de marca. Para el usuario final, la causa (DynamoDB o DNS) es irrelevante. Para ellos, ‘Nequi no me funciona’ o ‘Bancolombia me dejó tirado’. Lo que vimos el lunes no fue solo un error 503; fue una crisis de confianza a gran escala.
La frustración del usuario se traslada inmediatamente a la marca que usa, no al proveedor invisible (AWS). La gestión de crisis digital en estos momentos es vital. ¿Cómo respondieron estas marcas en redes? ¿Fueron transparentes? ¿O se limitaron al ‘estamos presentando intermitencias’? La forma en que se comunica durante la caída define la percepción del usuario cuando el servicio vuelve.»
El impacto en Colombia: Bancos, e-commerce y la dependencia crítica
Si bien la caída fue global, en Colombia sentimos el golpe de manera aguda. El ecosistema digital del país tiene una altísima dependencia de servicios en la nube como AWS.
El lunes vimos:
- Servicios Financieros K.O.: Bancos principales y neobancos como Nequi y Bancolombia estuvieron inaccesibles, generando problemas en transacciones y acceso a servicios esenciales.
- Pasarelas de Pago Detenidas: El comercio electrónico se frenó. Si tu e-commerce usa una pasarela de pago alojada en AWS, tus ventas se fueron a cero durante horas.
- Aplicaciones de Domicilios y Servicios: Muchas apps que usamos para pedir comida, transporte o servicios básicos también dependen de esta infraestructura.
Este evento expone una vulnerabilidad crítica: la alta dependencia del país en servicios globales de nube. Afectó tanto a usuarios comunes como a empresas que dependen de esta infraestructura para sus operaciones cotidianas.
La lección: ¿Estamos preparados para el próximo apagón?
Amazon confirmó que los servicios se restauraron el mismo día, pero debido a la complejidad del evento, la resaca digital y los retrasos pendientes duraron horas. Como estrategas en Think TIC, este evento no es una anécdota, es una advertencia que resalta la vulnerabilidad de la nube.
Desde la perspectiva técnica (Carlos), la lección es clara: la resiliencia y la redundancia no son opcionales. Depender de una sola región de AWS ya no es suficiente. Las empresas serias deben empezar a diseñar arquitecturas multi-región o incluso multi-nube (diversificación). Esto significa tener un plan B (y C) para que, si AWS falla en Virginia (su región más grande), tu servicio pueda operar desde Ohio, o incluso desde un proveedor competidor como Azure. Es más costoso, sí, pero ¿cuánto te costó estar 4 horas fuera de línea el lunes?
Anotación de Zully Velazco (Estrategia y Continuidad de Negocio): «Totalmente de acuerdo. Y desde la estrategia de negocio, la pregunta es: ¿Mi plan de continuidad contempla un fallo de mi proveedor Nivel 1?
Muchas empresas invierten en SEO, en pauta, en desarrollo, pero olvidan el pilar que sostiene todo. La caída de AWS debe forzar a los gerentes en Colombia a hacerse preguntas incómodas: ¿Tengo un plan de comunicación de crisis listo para ejecutar en redes sociales que NO dependa de mi propio sitio caído? ¿Cómo voy a gestionar el reembolso o la queja de un cliente que no pudo transaccionar? La resiliencia digital hoy es tan importante como la resiliencia financiera.»
Conclusión: La nube sigue siendo segura, pero no infalible
La caída de AWS del 20 de octubre no fue el apocalipsis digital, pero sí un recordatorio contundente de nuestra fragilidad conectada. La nube sigue siendo la forma más eficiente y escalable de operar en la era digital, pero no es mágica ni infalible.
En Think TIC, creemos que la mejor estrategia digital es la que se anticipa al error. Si este lunes te dejó pensando en la vulnerabilidad de tu operación, es hora de hablar de verdadera resiliencia digital.


